Puedes tener la nave impecable, el suelo fregado a máquina y la oficina de planta reluciente. Si el vestuario huele y las duchas tienen moho en las juntas, la plantilla va a decir que la limpieza es mala. Y va a tener razón, porque el vestuario es el único sitio de la nave donde la gente se desviste.
Es también la zona que más se descuida en los presupuestos, casi siempre porque nadie la mide bien. Aquí van los criterios que usamos.
Qué exige la normativa
Sin entrar en artículos, el Real Decreto 486/1997 de lugares de trabajo dice tres cosas que conviene tener claras:
- Los vestuarios deben estar en condiciones de higiene adecuadas y disponer de asientos y taquillas.
- Cuando el trabajo obliga a ropa especial, a manipular sustancias que ensucian o cuando lo exige la actividad, hay que ofrecer duchas de agua corriente caliente y fría.
- Los locales de aseo se limpian al menos una vez al día.
Ese "al menos una vez al día" es el mínimo legal, no la recomendación. En una nave con dos turnos, una limpieza diaria significa que el segundo turno se encuentra el vestuario tal y como lo dejó el primero.
La frecuencia real que hace falta
Nuestra regla de trabajo, según cómo funcione la planta:
Turno único. Un servicio diario completo al terminar la jornada, con las duchas ya frías. Basta.
Dos turnos. Servicio completo tras el segundo turno, más un repaso corto en el cambio: papeleras, suelo, lavabos y reposición. Ese repaso de veinte minutos cambia por completo la percepción.
Tres turnos o actividad continua. Servicio completo en el hueco más largo, normalmente de madrugada, y dos repasos en los cambios de relevo. Aquí no hay atajo: si se limpia una vez al día, el vestuario está sucio dieciséis horas de cada veinticuatro.
Las duchas y el problema del moho
El moho negro en juntas y silicona es lo que más se ve y lo que más cuesta corregir cuando ya se ha instalado. Aparece por una combinación de humedad constante, temperatura templada y falta de ventilación. Limpiarlo más fuerte no lo resuelve; hay que atacar las tres causas.
Lo que funciona:
- Secar después de limpiar. Pasar labio de goma por las paredes y el plato tras el fregado. Es lo que rompe el ciclo.
- Ventilar de verdad. Si el extractor está averiado o el vestuario no tiene rejilla, el moho vuelve por muy bien que se limpie. Cuando lo detectamos, lo anotamos en el parte: es una avería, no una tarea de limpieza.
- Producto adecuado. Desincrustante ácido para la cal de la mampara y la grifería, y desinfectante registrado para las superficies. Nunca los dos a la vez ni mezclados.
- Cambiar la silicona cuando está colonizada. Cuando el moho ha penetrado en el material, no sale. Se corta y se pone nueva. Es barato y es la única solución real.
El olor no se tapa
El ambientador enmascara veinte minutos. El olor de vestuario tiene tres orígenes casi siempre: sifones secos, taquillas con ropa húmeda dentro y suelo con materia orgánica en las juntas del alicatado.
Los sifones se resuelven echando agua en los desagües que no se usan, una vez por semana. Las taquillas necesitan una limpieza interior periódica —mensual o trimestral— con aviso previo a la plantilla para que las vacíen. Y el suelo pide fregado con desengrasante y cepillo, no solo mopa.
Qué entra en un servicio completo
Para que lo puedas comparar con el presupuesto que tengas encima de la mesa:
- Suelo fregado con desinfectante, incluidas juntas y rincones.
- Duchas: plato, paredes, mampara o cortina, grifería y desagüe.
- Lavabos, espejos y encimera.
- Inodoros y urinarios completos, con desinfección de contacto.
- Bancos, perchas y exterior de taquillas.
- Reposición de papel, jabón y bolsas.
- Papeleras vaciadas y contenedor de ropa sucia si lo hay.
- Puntos de contacto: pomos, interruptores, pulsadores de ducha.
Y una vez al mes o al trimestre, según el uso: interior de taquillas, alicatado completo, rejillas de ventilación y desincrustado de cal en grifería.
Cómo se calcula el precio
Los vestuarios no van por metro cuadrado como una nave: van por número de usuarios y por elementos. Diez duchas para cuarenta personas es mucho más trabajo que un vestuario de veinte metros para seis operarios.
La hora se factura entre 16 y 21 euros más IVA, y el turno de madrugada va al tramo alto. En un contrato de nave completa —fregado mecánico semanal, oficina y vestuarios diarios— una instalación de unos 2.000 m² se mueve entre 400 y 700 euros al mes, y los vestuarios suelen llevarse una parte importante de esas horas. Es dinero bien gastado: es la zona que la plantilla evalúa cada día.
Lo que dejamos por escrito
Cada visita lleva parte firmado con las tareas hechas y las incidencias. En vestuarios eso incluye lo que no es limpieza pero conviene que sepas: un extractor que no tira, una ducha que gotea, una junta que hay que cambiar, una taquilla forzada. Detectar una fuga a tiempo en una zona húmeda ahorra bastante más de lo que cuesta el servicio del mes.
Puedes ver el planteamiento completo en industria y fábricas y el detalle del servicio en limpieza de naves industriales. Si quieres saber con qué frecuencia debería limpiarse cada zona de tu instalación, en la guía de frecuencia de limpieza recomendada está la tabla por tipo de local.